Convivimos con una presión social insoportable para hacer rendir el tiempo y ser exitosos. Con la pareja, con la familia, con los hijos y hasta en las redes sociales.
Cada aspecto de nuestras vidas se ha transformado en una competencia sin meta donde nos obligamos y exigimos más y más, sin tener muy claro hacia qué ni cómo. Somos el peor rival. Intentar ser mejores siempre, evolucionar convirtiéndonos en aliados de nosotros mismos.
El día tiene 24 horas, y si como mínimo debemos dormir 8, nos quedan 16 horas. Y si vives en una ciudad capital con mucho tránsito o, con problemas innecesarios generados por malas decisiones como Neiva en dónde las empresas públicas dañan lo poco en buen estado, generando huecos y malos arreglos de vías, debes restarle un buen tiempo también. Si dependes del caótico sistema de transporte peor. ¡Es una invitación a ser productivo con el poco tiempo que tenemos!
La noche anterior no pudo descansar bien y su cuerpo lo siente. Inicia el día y no puede detenerse a pesar de ser su día de descanso. Se da cuenta que la televisión no funciona. Netflix no se conecta. Whatsapp no recibe mensajes. Internet parece estar fallando junto con las redes sociales.
En el celular aparece un cartel que dice “fuera de línea”. Hay electricidad, pero parece que nada funciona. El tic-tac de tu reloj mental se convierte en un látigo implacable que te persigue sin tregua los siguientes momentos. ¿Qué información te estás perdiendo? ¿Cuántas oportunidades estás desaprovechando?
¿Pudiste imaginar la situación del párrafo anterior? ¿No te generó una preocupación ansiosa? Depende de la alteración que te haya generado, puede que tengas la enfermedad moderna de la Cronopatía.
Las personas que la experimentan pueden sentirse atrapadas en una constante urgencia, ansiedad o preocupación por el tiempo, lo que puede afectar su capacidad para disfrutar del presente y planificar de manera efectiva el futuro.
“El tiempo te empuja hacia adelante y quedarse quieto es un error irrecuperable” piensa el cronotópico. Esa obsesión por aprovechar el tiempo nos genera un stress inútil y tóxico. Deberíamos permitirnos sentir el placer de no hacer nada, esa satisfacción potencia lo que hagamos después disfrutando el ahora.
Esto es rendirle homenaje más que nunca al ahora, tan subestimado que siempre pierde con la nostalgia del pasado y la expectativa por el futuro. Bienvenido el Mindfulness, la atención plena en el aquí y ahora. La voluntad, intención y actitud deben ser protagonistas para lograrlo.
Admitir la perfección de ser imperfecto. Nuestras limitaciones nos hacen distintos, piezas únicas que debemos moldear y exigirnos siempre mejoras. Evitar el “síndrome del FOMO” (Fear of missing out) el miedo a estar perdiéndote de algo cuando elegiste sabiamente aislarte para relajarte.
Cada vez hay más estudios que demuestran el problema que tienen las personas que no pueden o no saben que dormir es sagrado y recupera al cuerpo. ¡Debes descansar! ¿Sabés cuál es el significado de la palabra negocio? Es la negación del ocio. Esta definición básica es trascendente: no saber desconectarse y disfrutar del descanso, es peligrosísimo.
Los políticos y los empresarios, en la medida de lo posible, deberían evitar la falacia de la multitarea. Muchos creen poder, pero después el resultado finaliza siendo mediocre. La forma de gobernar populista está claramente asociada a la cronotopía.
Falta de disciplina y caos, llegar tarde a la mayoría de las reuniones, no cumplir con los plazos establecidos, tener dificultades para organizar su tiempo, tomar decisiones politiqueras sin pensar, en fin, ser desorganizado. Supongo que se deben haber imaginado cada uno a un político. Es momento de evitar este tipo de personas cronotópicas. Ya no van a evolucionar o les importa muy poco la región y no tienen voluntad de recuperar a Neiva y el Huila.
Cualquier alteración innecesaria de la tranquilidad daña el resto de lo que podría haber sido un día productivo. Las garras de la Cronopatía están ahí, vos elegís si gestionarla o ser víctima eterna de tus pensamientos y comportamientos, depende de vos hacer todo lo posible por no juzgarte, escapándote y que no te gobierne. Somos lo que somos. Desconectá tu modo alerta, aterrizá suavemente y permitite disfrutar.
“La felicidad no depende de la realidad, sino de la interpretación que hagamos de ella» le escuché decir al catedrático de psiquiatría Enrique Rojas Montes, papá de la psiquiatra española Marian Rojas que puso este término en discusión. También proponen para nuestro bienestar emocional tener “Buena salud y mala memoria” ¡Qué buena frase! Ahora es tu decisión evolucionar o quedarte estresado.
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Por: Caly Monteverdi
Twitter @Calytoxxx

