Érase una vez… ¿dónde está mi agua?

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Recientemente Neiva vivió un episodio de racionamiento de agua que puso a prueba la capacidad y efectividad del reservorio “Poco a Poco”.

Las altas precipitaciones ocurridas en el nacimiento del río Las Ceibas, principal afluente, ocasionó una seria situación de turbidez, dificultando así las labores de tratamiento del agua en las plantas de potabilización y distribución, lo que prolongó por casi cinco días dicho racionamiento.

Si bien, la situación fue bastante traumática, según reportes de EPN, el buen funcionamiento del Reservorio durante la calamidad, permitió darle una solución en la mitad del tiempo requerido a la ciudadanía. En todo caso, esta situación nos sirvió para determinar que quizás estamos preparados para afrontar muchas situaciones difíciles, menos la falta del suministro de agua potable en la ciudad, lo cual preocupa grandemente, pues para nadie es un secreto, que el líquido vital ya no da abasto en la capital opita. Y ¿por qué? 

Según informes presentados por la Universidad Surcolombiana, en un periodo de 53 años la ciudad ha presentado una afectación del 80% en pérdida de cobertura forestal en sus 5 principales microcuencas, lo que dificulta la capacidad de resiliencia ambiental del ecosistema, disminuye su capacidad de regulación hídrica en periodos de sequía afectando la cantidad y calidad del recurso, no se crean microclimas para regular la temperatura de la ciudad y no se amortiguan efectos geomorfológicos (erosión, remoción en masa) e hidrometeorológicos (inundaciones y sequía).

Si indagamos un poco más estas microcuencas han sido deterioradas en mayor medida por la contaminación proveniente de actividades humanas. El río Las Ceibas, está siendo afectado por procesos mineros y geomorfológicos, pero el principal problema es la Ampliación de la Frontera Agrícola, ya que en 278Ha de la cuenca hay cultivos piscícolas y de cereales, que según datos de la CAM, el volumen de agua que requieren es la quinta parte del consumo de Neiva, 340 litros, es decir el 11.52% del promedio de la oferta hídrica de este afluente.

Como vemos, nuestras actuaciones nos alejan de poder recuperar el caudal inicial del río Las Ceibas, y si tomamos en cuenta la explosión demográfica que viene presentando la ciudad, es evidente la opción de buscar nuevos afluentes. Una opción sería abastecernos del río grande de la Magdalena, pero acontece que aunque el departamento del Huila es su nacimiento, desde aquí el majestuoso ya parece una cloaca, pues según diversos estudios, el total de carga contaminante que Neiva arroja al río Magdalena supera los 16 mil  kilogramos día de DBO (Demanda Bioquímica de Oxígeno) y los 14 mil kilogramos día de SST (Sólidos Suspendidos Totales).

Por esta razón, en el marco del #AcuerdoPorNeiva el Movimiento Político MIRA incluyó la realización de una Política Pública para la gestión del recurso hídrico, pues aunque a la fecha no sea claro el afluente que pueda satisfacer nuestra demanda, lo cierto es que sino empezamos a trabajar fuertemente en este tema, en poco tiempo estaremos preguntando ¿dónde está mi agua? 

Por: Karlos Umaña Arias – @karlosua

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