El virus sigue aquí, no es cuento chino

El virus sigue aquí, no es cuento chino

Pareciera que los huilenses y neivanos, especialmente, creyéramos que el Covid-19, es puro ‘cuento chino’, que es solo una gripita.

Desde el pasado nueve de septiembre cuando todavía estábamos en cuarentenados, saliendo a las calles mediante pico y cédula, el Huila tenía 6.996 casos positivos, de los cuales, 4.000 personas resultaron contagiadas en Neiva.

Un mes después, ya sin confinamiento, desde el sábado 26 de septiembre, cuando abrieron todos los sectores económicos, las cifras son alarmantes y están en vertiginoso ascenso, gracias a los ‘ríos de gente’ que salen a las calles, y establecimientos públicos, olvidando o desconociendo que el virus sigue aquí, que todavía no hay vacuna y que sigue cobrando vidas.

Este desorden social, apenas está dando sus primeros frutos. El Huila llega a más de 15.240 casos de los cuales, Neiva aporta 9.556, es decir, en menos de un mes doblamos la cifra de contagiados y la tasa de mortalidad también en ascenso, ya que registramos 447 muertes por la pandemia, 262 en la capital del Huila.

Lo grave es que, según las autoridades sanitarias del Departamento, la ocupación en las Unidades de Cuidados Intensivos sobrepasa el 60%.

Por redes sociales vemos constantes videos donde la gente se olvida de protegerse con el tapaboca y el distanciamiento social, actuando deliberadamente como si la vida hubiera vuelto a la normalidad, sin pandemia.

Los establecimientos no cumplen con la restricción en el aforo de personas, quizás en el afán de recuperar las pérdidas económicas que les dejó el confinamiento.

La inconsciencia social es preocupante. Creo que los 37 millones de contagiados, el millón de muertos en el mundo, y en Colombia 27.600 fallecidos, no son suficientes para nosotros.

El peligro es cuando sobrepasemos la capacidad hospitalaria, y tengamos que decir y “ahora quién podrá defendernos”, porque como vamos habrá mucho trabajo para las funerarias.

Los médicos al mejor estilo de Italia tendrán que decidir a quiénes salvarán, aunque en este país los privilegiados en atención en salud no son precisamente los empobrecidos.

Cuando veamos las pilas de muertos, como en Ecuador, Brasil y otros tantos países, entonces muchas saldrán a buscar culpables. Que el Gobernador, que los alcaldes, que la dirigencia política, que los gremios, y habrá unos más obtusos y osados en endilgarle el problema a Dios.

Si bien es cierto, no podíamos seguir confinados, la economía y el desempleo también nos estaba ‘matando’, por tal razón, es vital que tomemos conciencia de la existencia de este enemigo invisible, un virus que la misma Organización Mundial de la Salud, no sabe cuándo habrá una vacuna y nosotros como buenos colombianos pensando en acabarlos con yerbas y recetas de la abuela.

A gritos pedían que se acabara el confinamiento, sin embrago seis meses, no fue suficiente para hacer conciencia sobre la difícil situación que atraviesa el planeta, el país, el departamento y nuestra ciudad capital.

Entonces, ¡sálvese quien pueda!, es decir, quienes responsablemente apliquen los protocolos de bioseguridad, tema que está bien trillado, solo cumplamos.

Por: Fabio Gutiérrez – faguti2008@gmail.com
Twitter: @faguti2010

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