El valor de las consignas

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En la tradición de la historia, en especial en la era moderna, las ideas y aspiraciones de los sectores sociales representados por partidos políticos regularmente se han condensado en lo que conocemos como las consignas. La revolución francesa puso en boca de la mayoría del pueblo galo la expresión: “Libertad, Igualdad y Fraternidad”.

Los mexicanos coreaban: “sufragio efectivo, no reelección” para oponerse al gobierno perpetuo de Porfirio Diaz, luego se trocó en “tierra y libertad”. Los bolcheviques optaron por “todo el poder a los soviets”, para concretar el control del estado y afianzar la revolución. En Colombia el Petrismo en las calles vociferaba: “Uribe paraco, el pueblo está verraco”, ahora su jefe la transformó: “Uribe amigo, el pacto es contigo”.

Lo que fungió como una propuesta de cambio se ha ido diluyendo entre torcidos acuerdos con los dueños de siempre del poder.

Para quienes compartímos el deseo de la transformación de la nación, era claro que el país tiene que trazar sus propias decisiones libres del mandato de organismos como el Banco Mundial y el FMI, pues es conocido que siempre han jugado en beneficio de interese ajenos; sus reformas se han caracterizado por procurar el pago seguro y cumplido de la deuda externa, sus recomendaciones condicionan la apertura de las economías del tercer mundo a las inversiones del capital internacional  en sectores sensibles como servicios públicos, salud y educación sin importar las lesiones que se ocasionen a la población y por supuesto sus créditos se orientan a la ejecución de proyectos y concesiones a compañías originarias de los países con mayor peso en la dirección de estas instituciones internacionales.

La Declaración Final del equipo del FMI del 14 de febrero de 2023, hace reconocimientos y respalda la política monetaria y fiscal, la reforma tributaria , insiste en el cumplimiento de la regla fiscal y se complace con el Plan de Desarrollo propuesto, justamente se hace porque no se sale una línea de lo que esa entidad viene planteando desde hace más de tres décadas y que nos tiene en un proceso continuo de desindustrialización, de pérdida de la producción agropecuaria, de un endeudamiento creciente y desbordado que ronda los ciento ochenta mil millones de dólares.

Consignas del pasado, como “gringo go home” para los sectores afectos al pacto histórico mutaron a las mismas que han defendido los detentadores del poder en Colombia desde inicios del siglo XX. “gringos welcome”.

Por eso ni se sonrojan presentando el beneplácito del Banco Mundial y el FMI como un gran logro del gobierno, vergüenza debería darles.

Por: Libardo Gómez Sánchez – libardogomez@gmail.com
Twitter: @libardogomezs

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