El sesgo del optimismo en tiempos de crisis

El sesgo del optimismo en tiempos de crisis

Si sus acciones y puntos de vista parten desde el pesimismo, la angustia y preocupación por su futuro, las situaciones que surtirán en su vida serán desbastadoras y poco prometedoras; sin embargo, si la concepción que hace es demasiado optimista, la posibilidad de tener problemas dramáticos será como si estuviera viendo la vida desde la negatividad.

El optimismo ficticio o ilusorio tiene su fundamento en el pensamiento práctico y en el exagerado positivismo; “Piensa bien y te saldrá todo bien”, “decreta y todo se te dará”, “vive el aquí y el  ahora”.

Al parecer ser demasiado optimistas puede causar complicaciones en nuestra manera de afrontar los diferentes acontecimientos presentes en la vida; es constante ver publicidades en televisión, libros de autoayuda, frases en Facebook, Instagram, publicidad de entrenadores (coach) y motivadores, que venden las ventajas de ser optimistas a todo costo; esta inspiración  no sensata, provoca tantos inconvenientes como ser un pesimista desmedido, ambas posiciones parten de ciertos aspectos creados en el  entorno, haciendo creer que se tiene una comprensión completa de lo que está sucediendo o lo que se está evaluando.

El sesgo del optimismo no ayuda a que se tomen en serio y con responsabilidad ciertas advertencias en épocas de crisis sociales, económicas y ambientales entre otras.

El optimismo ilusorio es además contagioso y cuando el sentir colectivo es que no hay de qué preocuparse, los individuos se preocupan menos por las situaciones de riegos; en el caso de una pandemia como el Covid-19, puede ser especialmente dañino, limita la objetividad y las acciones de conservación que se deberían potencializar ante las situaciones especiales que se están viviendo en salud y crisis económica.

Como profesional en psicología y ser humano consiente de lo que estamos viviendo, considero que no sobra recordar las siguientes recomendaciones a fin de aportar a la recuperación de las actuaciones reflexivas y solidarias que aportaran mayor bienestar a su vida: Piense con racionalidad y de forma realista aunque no siempre resulte sencillo; realice acuerdos con los suyos en cuanto a los gastos venideros, llega la época decembrina, la esperanza se desborda y el optimismo ilusorio predomina, proteja su economía “se vale reciclar las bolitas y adornos que se compraron el año pasado para Navidad”; conserve las buenas relaciones con la familia y amigos, evite  los actos de violencia, cualquiera que sea su manifestación; proteja su sanidad y la de los suyos por encima de todo, no contamos con el mejor sistema de salud y las condiciones actuales empeoran el servicio; reconozca que las consecuencias positivas y negativas de sus actos son  su responsabilidad, no busque culpables no todo tiene solución pero si diferentes caminos para explorar; preserve su salud mental, acuda a los especialistas, no coach, no motivadores, ¡recuerde! los trastornos mentales no se curan con consejos, frases de autoayuda y mucho menos agüitas; alerte y tome acciones tempranas frente a la presencia de adicciones en su entorno, estas destruyen al individuo, familia y a la sociedad; por último tenga compasión por el más necesitado, si va a donar o a regalar algo prepárelo, empáquelo y entréguelo con la ilusión de saber que en un instante va a generar una sensación de felicidad y esperanza a quien lo recibe.

Lograr ser un optimista realista no es una cuestión de disciplina ni sacrificios, si no de práctica, conciencia y puntos de vista; hagamos el intento de evitar las desproporciones mentales nos ayuda a vivir y convivir mejor.

Por: Ángela Osorio Díaz – angelaosorio201132@hotmail.com
Psicóloga Especialista En Gestión De Procesos Psicosociales
Twitter: @ngelaOsorio8



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