El retorno de la violencia a Colombia

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Decía el diputado a la Asamblea del Departamento del Huila, Armando Acuña, en entrevista dada para Artunduaga Noticias de Huila Stéreo, lo siguiente: “No nos digamos mentiras, pero después de firmado el proceso de paz la tranquilidad volvió a las regiones, a los campos y veredas. La gente se sentía segura y experimentaba un ambiente sereno. Los campesinos sintieron el cambio y se respiró otro aire que llevaba consigo calma, sosiego y ambiente positivo, pero cuando comenzó el retroceso, a partir de unos meses atrás, la zozobra regresó, volviendo con ella la incertidumbre y el miedo, a causa de la intimidación de los violentos”.

Acuña, quien otrora estuviera secuestrado por parte de la guerrilla de las Farc durante un periodo aproximado de dos años, añadió lo siguiente: “Solamente cuando uno sufre en carne propia los horrores de la guerra, es en realidad cuando aprende a amar la paz”, por eso es que muchos ciudadanos acomodados que viven en excelentes condiciones económicas y habitan en las grandes urbes opinan sin saber de qué es que están hablando realmente.

A la fecha, en el presente año, han sido asesinados veinte líderes sociales en todo el territorio nacional a manos de grupos de delincuencia aún sin identificar, buscando enviar un mensaje de terror a todos los colombianos que luchan por la igualdad y los derechos sociales y humanos.

Al escuchar a empresarios y ciudadanos de bien que habitan las regiones, fundamentalmente en el departamento del Huila, comienza uno a identificar la terrible preocupación que les asiste por esta descomposición que se viene dando en temas de seguridad.

Surgen desde ya algunos planteamientos relacionados con la posible suspensión de operaciones y cierre de empresas, lo cual agravaría terriblemente el problema de empleo.

El humanista, filósofo, filólogo y teólogo neerlandés, Erasmo de Rotterdam, profirió la expresión “La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa”, locución absolutamente válida y que casa como anillo al dedo para quienes son fieles críticos del proceso de paz.

No podemos negar que los acuerdos firmados no son perfectos y puede ser que contengan algunos errores, pero lo realmente válido, es que estuvimos navegando en remansos de paz por un tiempo y esa sensación de tranquilidad no tiene precio. Pero como lo he mencionado, la calma ha venido menguando rápidamente, lo cual es absolutamente desfavorable para todos.

Recordemos a Eleanor Roosevelt con estas palabras: “No basta con hablar de paz, se debe creer en ella. No es suficiente creer en ella, se debe trabajar para conseguirla”, pues tanto la paz como la guerra obedecen a intereses políticos, militares y económicos, de manera pues que se necesita de la voluntad de los gobernantes para conquistarla, mantenerla y salvaguardarla.

Lo más delicado de todo es que el panorama es desalentador.

Por: Hugo Fernando Cabrera – hfco72@gmail.com
Twitter: @Hufercao04

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