El post conflicto

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Miguel Rodriguez HortuaPara bien de este país, el conflicto armado interno entre estado y guerrilla, cada día que pasa, empieza a volverse historia.

No fue nada fácil dar el paso entre gobierno e insurgencia, para lograr acuerdos en cada punto de los pactados en la agenda, por la desconfianza mutua, propia de una larga confrontación bélica, donde perdieron la vida más de 200 mil personas, más de treinta mil desaparecidos, siete millones de desplazados, más los lisiados de una infame guerra que supero los cincuenta años, sin cuantificar a las miles de personas que perdieron su libertad, en su mayoría inocentes.

Esta cronología es para honrar a las víctimas del conflicto, que en su inmensa  mayoría eran y son personas humildes, que no fueron los que generaron las causas que empujaron al país a la guerra. Me refiero en especial a los soldados y policías, e insurgentes, hijos de campesinos y de los más pobres de este país, que perdieron sus vidas en una lucha fratricida, en donde unas elites se lucraban política y económicamente, mientras los de abajo poníamos los muertos.

Hoy nuestra Colombia está dando los primeros pasos hacia una nueva era humana, donde el odio y el resentimiento hacen tránsito hacia el perdón. Donde se empieza a construir un nuevo escenario de paz, en el que los conflictos se resuelven por la vía del dialogo y la concertación, sin recurrir a la violencia. Ese ejemplo que se convierte en mensaje para el pueblo colombiano y para el mundo, nace de la mesa de negociación de la Habana, donde altos mandos militares activos y retirados, y los altos mandos de las Farc, lograron poner punto final al conflicto entre estado y guerrilla, a través del diálogo argumentado y civilizado.

A partir del cese al fuego unilateral decretado por las Farc en 2014 y luego el cese al fuego bilateral firmado entre gobierno y guerrilla en septiembre pasado, el ambiente de tranquilidad se siente por todas partes, en especial en el sector rural, como preámbulo al post conflicto.

El acuerdo definitivo firmado recientemente, no satisface a todos, pero sí a la inmensa mayoría del pueblo colombiano. Además de lograr que las Farc abandonen la lucha armada para apostar en la política, se abre la gran puerta del desarrollo rural integral, el auge del turismo que empuja el transporte, el sector hotelero, los servicios y la industria nacional.

Por: Miguel Rodríguez Hortúa – miguel.rh12@hotmail.com

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