Parece chiste, pero en Colombia, en muchas ocasiones, en cuanto más indignada está la gente, más desinformada está. Para la muestra un botón.
Salieron a marchar el pasado domingo miles y miles de colombianos a lo ancho y largo del territorio, en contra de las políticas del actual presidente de la República, pero muy pocos con posiciones claras sobre lo que realmente está pasando en el país.
Se hicieron vírales decenas de videos en Cali, Medellín y Bogotá, de ciudadanos indignados con el Gobierno, que no sabían qué se proponía en la reforma a la salud (que ya se hundió), la reforma pensional (que está por aprobarse), la reforma electoral y otras más propuestas que ha hecho el Gobierno.
Las respuestas ante cada interrogante que les hacían de por qué estaba en contra del gobierno, siempre eran generales y vacías: “porque es un gobierno malo”, “porque nos quiere acabar”, “porque va a acabar con las pensiones”, “porque quiere acabar con la salud”, etc., etc. Pero nadie se atrevía a explicar por qué no les gustaban dichas propuestas. Y así, salieron por las calles miles de ciudadanos a gritar consignas indignados, con bastante desinformación de por medio.
Algo que, en tiempos de la comunicación en redes sociales, donde se copia y pega sin confirmar, donde se reenvía sin estar seguro de lo que se dice, donde se señala y luego se elimina si se equivoca; la desinformación se ha vuelto muy común. Tanto es así, que hoy el mayor aliado de la indignación no es una verdad, aunque cruda sea; sino una mentira que, multiplicada mil veces, se vuelve “real”.
Y allí es donde aparecen los ciudadanos que se quedan mudos cuando les preguntan por qué no está de acuerdo, porque toda esa falsa información suministrada a través de redes sociales y reforzada a través de la agenda mediática, le genera rabia más no conciencia. Por eso parece tan cómico como paradójico hoy ver un país indignado pidiendo la paz y hace unos años votando a favor de la guerra.
También parece cómico que muchos de los que marcharon el domingo, no supieran que cuando decían estar en contra de la reforma pensional, estaban en contra de los derechos que hoy alcanzarían, si esta llega a ser aprobada en Cámara. Es decir, reducir las semanas de cotización para las mujeres, hasta en 450 semanas, recuperar la mesada 14 que es una prima completa adicional al año, tener la posibilidad de pensionarse en pareja; e incluso pensionarse sin haber cumplido las semanas cotizadas.
Y también resulta cómico que por años las noticias y los titulares de muchos medios estuvieron relacionadas con los paseos de la muerte, con la mala atención en las clínicas, la falta de aprobación de procedimientos por las EPS, la negativa a la entrega de medicamentos, entre muchas otras quejas que a diario se decían del sistema; y que ahora muchas de estas personas digan que el sistema de salud es el mejor y no necesita cambios.
Pero claro, me van a decir ahora que la inseguridad no es fruto de la desinformación, y tienen razón. La inseguridad se desbordó en el país desde los últimos años. Y no de ahora, sino desde el mismo momento que se decidió darle la espalda al proceso de paz en el gobierno de Iván Duque y se les incumplieron los acuerdos a los firmantes para aburrirlos en la legalidad, y a otros los volvieron a armar cuando empezaron a asesinarlos de manera sistemática.
Era casi predecible que el país iba para este rumbo, pero con todo y eso, ha faltado más accionar de la fuerza pública contra la delincuencia y la insurgencia, y eso empieza desde los altos mandos militares y desde el mismo Presidente. Es más, si la marcha del domingo hubiese sido para exigir mayor seguridad, habría sido el primero en salir, porque quiero que mis hijos y mis nietos, sepan lo que es en un futuro, vivir en un país en paz, como siempre lo hemos soñado.
No obstante, este no fue el tema principal y terminó pesando más la indignación sobre temas infundados o hipotéticos, que por realidades claras como la que estamos viviendo y que, en el caso del Huila, vemos a diario con amenazas, extorsiones, atentados, capturas, asesinatos y hasta desapariciones y secuestros.
¡Qué cómico que sigamos indignados por la desinformación! De razón el colombiano de a pie le exige más al jugador de la Selección Colombia, que al Presidente; de razón la agenda setting la termina moviendo la infidelidad del programa de televisión que el escándalo de corrupción; de razón nos molesta más la medida para consumir menos agua, pero seguimos contaminando las fuentes hídricas.
De razón los países más desarrollados son aquellos donde sus ciudadanos más libros leen al año (Canadá y Francia con 17 libros en promedio por persona al año), mientras en Colombia no pasamos de 3 libros por año. De razón estamos como estamos.
La Ñapa
Y hablando de indignación, parece que así está ya más de un concejal con el alcalde Germán Casagua. Ya no solo es el presidente Juan Diego Amaya, el que lo critica en público por no contestar y no atender ni a ellos ni a la ciudadanía, sino que otros concejales se ha sumado a esas voces como Alejandro Serna, Humberto Perdomo y Lourdes Mateus. Otros en cambio dicen que está actuando similar a su antecesor Gorky Muñoz. ¿Se habrá acabado la luna de miel?
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Por: Andrés Felipe González
Comunicador Social y Periodista
Especialista en comunicación digital
Asesor en comunicación política

