El errado concepto de aglomeración

746 views
4 mins read

Continuamos con la lucha por disminuir la propagación de está pandemia, y en nuestro afán de controlar este nefasto virus, se toman decisiones consideradas favorables y necesarias por algunos, pero económicamente inviables para otros.

Dentro de las más cuestionadas está la interpretación de aglomeración. De acuerdo con su definición, este término se refiere a una “Reunión o amontonamiento grande y desordenado de algo, especialmente de gente reunida en un lugar”.

Sin embargo el concepto ha tenido una errada interpretación. Por ejemplo establecer aforos máximos generarles, interpretados como la capacidad máxima de personas que caben en un lugar o recinto, sin tener en cuenta el tamaño del recinto es algo ilógico.

Así mismo evitar reuniones, de más de 50 personas, sin tener en cuenta el lugar en el que se van a realizar es algo absurdo. Ese número de personas o inclusive uno mejor, en un espacio reducido sería una clara aglomeración, mientras que en un espacio amplio no representaría mayor riesgo.

Determinar que un conjunto de personas en un lugar especial, bar, discoteca o restaurante, representa un alto riesgo, mientras que la reunión de un grupo mayor de persona en otro lugar, banco, supermercado o inclusive un centro asistencial, no constituye riesgo, es una aseveración desproporcionada.

De igual forma, proponer normas para que en una entidad financiera  o en un almacén se le permita el acceso a un máximo 10 o 20 clientes, mientras a sus afueras las filas Interminables, agrupan grandes cantidades de personas, algunas de estas sin los mínimos controles de bioseguridad o distanciamiento, es un ejercicio ilógico que no trae un beneficio práctico.

Que sí a la apertura de iglesias, pero no a los bares, que sí al ingresos a los almacenes de cadena, pero no a las salas de cines, demuestra lo mucho que seguimos improvisando en materia de protocolos de bioseguridad, y además, que ninguna medida sirve, cuando el elemento fundamental de la disciplina, la cultural ciudadana, no se está formando y ha sido un concepto prácticamente abolido de la educación colombiana.

La disciplina es algo que no se forma con restricciones, la indisciplina social presente en nuestro país, solo se puede combatir con la reeducación de nuestros ciudadanos, en conceptos tan básicos y fundamentales como el autocuidado y el respeto a los demás.

Por más normas que se impongan, si cada uno no entiende la responsabilidad social que tiene y el papel vital que juega en la reconstrucción de este nuevo mundo, la verdad, será inútil cualquier acción.

Lograr que todos entendamos que de nuestras decisiones de hoy, dependerá nuestro mañana y el de las personas que nos rodean, es una verdadera cuestión de vida o muerte.

Por: Hugo Andrés Rivera Collazos
Administrador de Empresas – Universidad Surcolombiana
Especialista en Planificación de Destinos Turísticos – Universitat Oberta de Catalunya
Correo: hrivera.consultores@gmail.com  – Twitter: @hugoandres1975

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Ir al contenido