El cuerpo de una víctima que había sido doblemente desaparecida fue entregado por la UBPD y la JEP en Neiva

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Juan Carlos Aguirre Macías desapareció en 2008. Tras años de búsqueda, en 2012 su familia pudo darle una digna sepultura. Pero en 2017, su rastro se perdió nuevamente en el Cementerio Central de Neiva.

La víctima fue recuperada en febrero de 2024, durante la primera intervención que hizo la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) en el Cementerio Central de Neiva.

La familia de Juan Carlos Aguirre Macías ya tiene certeza de dónde encontrar a su hijo, hermano, esposo y padre. Después de ponerle fin a la segunda desaparición de su cuerpo, este miércoles se llevó a cabo un acto de memoria y dignificación de su ser querido en el Cementerio Central de Neiva. El hallazgo se dio en el marco del trabajo conjunto de la la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses en esta región del país.

«Mi hermano era un trabajador. Hacía monturas de gafas para responder por sus cuatro hijos (…) era una persona extrovertida. Le gustaba rumbear, le gustaba su moto y le ayudaba a mucha gente allá en el barrio Santa Inés», así recordó Mauricio Aguirre a su hermano Juan Carlos durante la entrega digna frente al ‘Monumento 14 No me olvides’, en el Cementerio Central de Neiva.

La búsqueda de Juan Carlos, liderada por su hermano Mauricio, y Gladys Macías, su madre, empezó en 2008. A sus 41 años, fue dado por desaparecido en el municipio de Íquira, Huila. Esa incertidumbre terminó en julio de 2012 cuando la Fiscalía General de la Nación lo halló sin vida y les entregó el cuerpo. En ese momento, la familia lo despidió y lo sepultó en el Cementerio Central de Neiva. Pero en 2017 nuevamente el cuerpo de Juan Carlos desapareció.

Su hermano Mauricio fue quien notó la ausencia del cuerpo, mientras se dirigía a visitarlo al cementerio. Según él, el cementerio sacó las estructuras óseas de la bóveda donde estaba con el argumento del vencimiento del contrato de arrendamiento. La familia nunca se enteró dónde quedó el cuerpo de su ser querido. En ese momento, los Aguirre Macías iniciaron por segunda vez la búsqueda para encontrarlo.

En 2019 esta familia fue acreditada como víctima en el Caso 03 de la JEP, que investiga asesinatos y desapariciones forzadas presentadas como bajas en combate por agentes del Estado. En ese proceso de búsqueda recibieron acompañamiento jurídico y psicosocial del Observatorio Surcolombiano de Derechos Humanos, Paz y Territorio (Obsurdh).

Precisamente, ante solicitudes de familiares de víctimas de desaparición forzada en Huila, en 2021, la Sección de Ausencia de Reconocimiento de Verdad de la JEP decidió adoptar una medida cautelar para proteger puntos de interés forense en el cementerio. Esa protección consistió en restringir y limitar el uso y acceso a esas áreas. Allí la magistratura estableció la existencia de un riesgo inminente respecto de los cuerpos por desatención y el mal estado en el que se encontraban los lugares de inhumación.

En el marco de este trámite judicial, la JEP le solicitó a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas que avanzara en la recuperación de los cuerpos que se encontraban en riesgo. Entre los cuerpos por encontrar e identificar estaba el de Juan Carlos Aguirre, quien fue recuperado en una jornada de febrero de 2024, junto a 13 cuerpos más. La jornada se hizo atendiendo a la información entregada por la Parroquia Inmaculada Concepción que dijo que el cuerpo estaba en el ‘Monumento 14’, posiblemente bóveda 354.

«Juan Carlos Aguirre Macías es la primera víctima que identificamos en Huila, este hallazgo contribuye a responder las solicitudes de miles de víctimas que buscan a sus seres queridos. Noticias como esta alimentan la esperanza de quienes hoy siguen buscando y esperan algún día poderles dar digna sepultura a sus familiares desaparecidos. Las medidas cautelares son una herramienta para atender y proteger los derechos de las víctimas del conflicto”, dijo Raúl Sánchez, magistrado de la JEP.

Según Diego Sevilla, coordinador de la UBPD en el Huila, la articulación con el Instituto Nacional de Medicina Legal permitió agilizar los análisis genéticos pertinentes para determinar que el cuerpo recuperado correspondía al de Juan Carlos Aguirre Macías. Tras la coordinación interinstitucional entre la JEP, la Unidad para las Víctimas, el Obsurdh, la Alcaldía de Neiva y la parroquia se dio un proceso para asegurar y garantizar la disposición de los restos óseos en osario a perpetuidad.

«Se ha realizado un trabajo interinstitucional según las necesidades y expectativas de la familia, que ha tenido una participación completa en la entrega digna. En estos espacios la familia ha indicado cómo desea que se realice la entrega, quiénes deben participar; y ha tenido la oportunidad de estar con el cuerpo de Juan Carlos, expresar su espiritualidad, solemnidad, darle dignidad y mantener viva su memoria», dijo el coordinador Sevilla.

De acuerdo con Rosa Liliana Ortiz, coordinadora del Obsurdh, la entrega digna cobra vital importancia en la búsqueda de verdad y justicia que han abanderado Mauricio Aguirre y su madre durante tantos años. Una incertidumbre que ahora encuentra respuestas en el trabajo articulado del Sistema Integral de Paz que conforman la JEP y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas.

“Es un momento significativo no solamente para la familia, sino para todas las familias buscadoras que acompañan a don Mauricio y a doña Gladys. Este es un momento importante para develar la verdad de lo ocurrido. Este caso abre puertas, abre ventanas de esperanza para muchas víctimas en el Huila”, dijo Ortiz.

Durante la entrega digna del cuerpo de Juan Carlos, su familia llevó fotos, videos y otros objetos con los que lo mantienen vivo en su memoria. Para Mauricio, aunque el ciclo de búsqueda de su hermano terminó, él sigue comprometido con ayudar a otras familias de la región. Solo en Huila se reportan cerca de 1.200 personas desaparecidas. “No es que porque me entregan a mi hermano yo no voy a seguir luchando por ellos. Ellos son familias, son seres humanos que necesitan saber la verdad y quieren llevar a su territorio a enterrar a sus seres queridos”, dijo.

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