El calentamiento global, un asunto serio

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De acuerdo a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), este fenómeno que ha sido tan mencionado en los últimos años en todo el mundo, es una modificación en el clima que se genera directa o indirectamente como resultado de ciertas actividades humanas, que altera la composición de la atmósfera global, además de los cambios regulares que ocurren naturalmente en el planeta.

En las últimas décadas, todos los seres vivos han participado en la aceleración de este proceso, que se produce de forma natural. Ante la gravedad de este evento, la comunidad científica ha venido investigando las diferentes causas del cambio climático y como resultado de dichas investigaciones, han indicado que las fluctuaciones climáticas repentinas están asociadas con diversos procesos industriales que requieren, entre otras cosas, la quema de combustibles fósiles, la deforestación masiva y el uso de fertilizantes.

El calentamiento global tiene como resultado graves secuelas como la afectación de procesos naturales muy importantes. En términos de ecosistemas, los humedales, por ejemplo, están amenazados de desaparecer, así como especies de flora y fauna.

Aunque sé que muchos expertos (yo no lo soy) han escrito referente a este asunto y la gente conoce sobre este tema, algunos un poco, otros mucho, pero en general algo saben; ante este periodo de sequía ocasionado por el fenómeno “El Niño”, es fundamental volver a revisar esta problemática para ver si en medio de la crisis tomamos más conciencia de la necesidad de convertirnos en actores protagónicos en la preservación del planeta.

Algunas personas aún nos preguntamos, en realidad ¿qué es el fenómeno de el niño?, de acuerdo al IDEAM, esta anomalía climática es una situación que se genera cada cierto número de años por el calentamiento del océano Pacífico. Sus efectos son notables en el norte de la región Pacífica, los departamentos de la región Andina y en los departamentos de la región Caribe.

En otras palabras, este fenómeno atmosférico causado por el calentamiento gradual del Océano Pacífico, es un evento climático que provoca lluvias intensas e inundaciones, sequías muy fuertes, incendios forestales, como lo hemos podido ver a lo largo y ancho del país, y por consiguiente la escasez de alimentos y la aparición de enfermedades tales como dengue, chikungunya y zika, dado que las condiciones climáticas son propicias para la reproducción del mosquito transmisor.

Es fundamental que desde las instituciones públicas se comiencen a generar liderazgos con mucha más fuerza y determinación, pasando del discurso romántico conquistador de voluntades, a las acciones evidentes en función de enfrentar esta problemática.

Se deben, sin ninguna duda, generar políticas mucho más claras y contundentes en favor del medio ambiente, que sean cumplidas y respetadas, pero además que sean proactivas y propositivas, no tanto reactivas, porque como lo expresara el versado economista y columnista Germán Palomo García, “Cualquier gestión que se haga con posterioridad carece de sentido o, por lo menos, no soluciona lo ya ocurrido ni garantiza que no vuelva a ocurrir”.

Por: Hugo Fernando Cabrera – hfco72@gmail.com
Twitter: @Hufercao04

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