Dos Maestras del Huila

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Dos grandes noticias de nuestra cultura regional, de lo que puede llamarse huilensidad, se produjeron con intervalo de un par de días. Una de gran reconocimiento nacional y otra muy triste, en cabeza de dos mujeres, de dos verdaderas maestras en sus respectivos campos.

La maestra artista plástica Cecilia Vargas Muñoz y la maestra del folclor más auténticamente opita, el rajaleleña, doña Luz Estela Luna; la maestra Cecilia recibiendo el alto homenaje por sus 40 años de arte y cultura desde cuando, en los años 70, creó – como lo hizo el Dios cristiano en la historia del Génesis creando al ser humano – desde el barro, desde la greda, desde la arcilla terrenal, una figura que es hoy símbolo universal de Colombia.

La chiva de barro, ese vehículo que algún autor de carrocerías decidió convertir en el único capaz de domar las agrestes carreteras montañosas de Colombia, salió de las manos y de la capacidad creadora de Cecilia para irse por todas las calles y carreteras del planeta representando buena parte de la idiosincrasia nacional.

En buena hora, el Gobierno Nacional, en acatamiento de la Ley 1891, la Ley Cecilia Vargas Muñoz, que impulsaron el senador Rodrigo Villalba y la representante Flora Perdomo, cumplió con el homenaje a Cecilia dentro del Bicentenario de Pitalito, emitiendo sellos postales, estampillas, con las figuras de la chiva artesanal y dándole el nombre de “La Ruta de la Chiva” al llamado Anillo Vial Turístico que une a Pitalito con Saladoblanco, Isnos y San Agustín.

No sé cuántas estampillas se usan hoy en Colombia, pues seguramente el correo impreso, en papel, se usa muy poco ya. No sé. Pero lo relevante es el reconocimiento nacional a toda la trayectoria artística de Cecilia, y de contera a toda la familia Vargas Muñoz. Y digo artística para decir más que artesanía; no porque la artesanía merezca o valga menos sino para evitar que se considere a Cecilia solo dentro de su creación de la chiva.

Cecilia, para quienes hemos tenido el honor de conocer más que sus chivas, es una artista plástica en toda su extensión. Y no sé si por decisión suya, de Cecilia, o ignorancia nuestra o de quienes están en el mundo de las artes plásticas, el trabajo de ella sigue en la oscuridad, guardado en cajones y a la espera, ojalá no tanto, de que se vuelva a la luz pública.

Y la noticia muy triste, el fallecimiento de doña Luz Estela Luna, quizá la última leyenda del verdadero folclor huilense, el de los rajaleñas, de las coplas picarescas. Y digo triste no solo por su muerte a avanzada edad, sino porque el Huila, sus estamentos, sus fuerzas cívicas, sociales y políticas han pasado casi de agache sobre este hecho luctuoso.

Doña Luz Estela Luna, insisto, es seguramente la última leyenda que nos quedaba del folclor auténticamente opita; hace poco se fue don Ulises Charry, el par masculino de doña Luz Estela. Y creo que no nos quedan más, desde que partieron el maestro Rodrigo Silva, del dueto Silva y Villalba, doña Inés García de Durán, el gran maestro Jorge Villamil.

El Huila debería estar de luto por la maestra Luz Estela. Nadie como ella, desde el rajaleña, hizo tanto por el folclor opita. Y lo hizo ad honorem, sin pagos ni contratos ni precio.

Lo hizo porque sentía en lo más profundo lo auténticamente huilense, porque nació con la música y la fiesta nuestra en el corazón y el alma. La maestra Luz Estela recibió seguramente muchos homenajes en vida, pero ello no obsta para que a su muerte se le rindan todos los honores.
Cecilia Vargas y Luz Estela Luna, dos maestras del Huila.

Por: Melquisedec Torres Ortíz
Twitter: @Melquisedec70 –
chillurco1970@yahoo.com

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