Dos años de incertidumbre

Dos años de incertidumbre

Completamos dos años del gobierno de Iván Duque Márquez, momento para reflexionar sobre lo que ha pasado y sobre la situación del país hoy.

El balance, hay que decirlo, es bastante desesperanzador, pues yo quisiera que cada uno de los colombianos que escuchan este mensaje pensaran cómo se sienten, hacia dónde creen que va el país, consideran que las cosas están mejor, peor o igual que antes. Yo pienso que hay que reflexionar críticamente.

El Presidente Duque encontró un país optimista, mejor económicamente (sino pensemos en las cifras del desempleo hace 2 años, de un dígito), con otra imagen internacional, más respetado que antes y que hasta se había convertido en ejemplo mundial como país que avanzaba hacia su pacificación.

Pero resulta que uno de los presidentes más jóvenes de la historia y en quien por esa juventud muchos hasta apostamos a más cambios y a modernidad, nos empezó a conducir hacia el pasado de nuevo, como hacen quienes no imaginan el futuro: el proceso de paz, que bueno o malo (y yo pienso que bueno), ya se había hecho, fue objeto de un voraz ataque en dos sentidos, por un lado, queriéndolo modificar con las famosas objeciones que luego fueron declaradas inconstitucionales por la Corte Constitucional (se perdió ese tiempo) y, por otro lado, poniendo obstáculos a su implementación.

Esto necesariamente llevó a seguir profundizando la confrontación entre los que estuvimos de acuerdo y los que no, y yo me pregunto ¿qué necesidad había de volver sobre lo ya debatido por tanto tiempo? Pero esa confrontación causó más violencia, asesinatos de lideres sociales que se habían incluido durante el proceso de paz, recrudecimiento del conflicto en algunas zonas del país, y ni que decir de las políticas públicas populistas y que encarnan violencia como, por ejemplo, proyectos de ley para la cadena perpetua o para no respetar los fallos de las Corte de Justicia. Es decir, seguimos discutiendo sobre lo mismo dos años después.

Pero entonces pensemos que es lo bueno que ha pasado. Nos hablaron de la economía naranja y aunque muchos dudamos que eso fuera lo suficientemente apto para jalonar economías, vimos por lo menos una idea, un oasis en ese desierto ideológico.

Pero luego viene la pandemia, algo que nadie esperaba y precisamente lo que más terminó siendo afectado fue el emprendimiento naranja, las pequeñas empresas se acabaron y el desempleo volvió a rondar el veinte por ciento. Es decir, de la famosa economía naranja ya nadie habla.

Por supuesto que reconozco que hemos tenido un Presidente al frente de la emergencia de la pandemia y que quizás (ya lo veremos) lo ha hecho aceptablemente.

Pero yo si quisiera haber tenido un líder capaz de motivar a la gente hacia futuro, capaz de dar optimismo y la verdad es que solo observo un Presidente atado al pasado del país. Aún quedan otros dos años, esperamos más Señor Presidente.

Por: Jorge Fernando Perdomo 
Abogado

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