Ciudad y sociedad

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Miguel Rodriguez HortuaEl próximo alcalde de los neivanos debe tener claro sobre qué modelo de ciudad y sociedad es la que quiere construir, que nos conduzca a todos por el camino más acertado, pues para ello se requiere tener una gran capacidad y visión, pero además rodearse de los mejores.

Una ciudad como Neiva demanda grandes inversiones en sectores como: educación, salud, movilidad, vivienda, servicios públicos e infraestructura, para el desarrollo empresarial e industrial, para que unidos estos seis aspectos básicos del desarrollo humano, podamos fácilmente dar ese gigantesco paso, hacia una sociedad más ordenada y por ende más educada.

Los expertos en sociología y desarrollo humano enseñan que el ser humano se comporta en la mayoría de las veces de acuerdo a sus condiciones humanas en que viva. De nada sirve entonces que por medio de conferencias, medidas persuasivas o represivas pretender cambiar sus costumbres de indisciplina social, si su entorno le está indicando todo lo contrario.

De tal manera que para construir una sociedad educada se requiere en primer lugar mejorar su entorno, elevar su nivel de vida a través de vivienda digna, y en segundo lugar promover la industrialización para el empleo estable y bien remunerado y a través del emprendimiento.

Es allí donde juega un gran papel la infraestructura para el desarrollo industrial y la educación técnica desde la primera etapa educativa del niño que lo induzca a temprana edad, a incorporarse en el mundo de los negocios de comercio e industria.

Sí bien es cierto los anteriores alcaldes de Neiva y el actual han logrado hacer obras muy importantes en las diferentes áreas, el próximo alcalde se enfrentará a grandes retos como: ordenamiento territorial, desempleo, movilidad, inseguridad, vendedores informales, pobreza absoluta, desplazados, bandas criminales, micro tráfico, postconflicto y corrupción en las diferentes dependencias de la administración municipal.

El nuevo alcalde de los neivanos no debe llegar atado por enormes y pesadas cadenas diseñadas e instaladas en su cuello por los carteles de la contratación. De ser así, transitaríamos hacia el atraso.

Vender el voto es igual que vender el alma al diablo. Hay que hacer caso omiso a quienes promueven la calumnia. Levantarse temprano y por su propia cuenta salir a votar. Y no esperar a que lo recojan en su casa.

Votar por el mejor para lograr construir ese modelo de ciudad y sociedad moderna, amable y bien educada, que los hombres y mujeres de bien… soñamos.

Por: Miguel Rodríguez Hortúa – miguel.rh12@hotmail.com

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