¿Cansado de estar a dieta? Date un respiro

¿Cansado de estar a dieta? Date un respiro

Después de los excesos navideños muchas personas están comenzando sus resoluciones de año nuevo aderezadas con una dieta para recuperar la línea, pero después de tantos caprichos es probable que la motivación no acompañe.

¿Cuántas veces determinaste llevar a cabo una dieta estricta, pero al poco recaíste en los malos hábitos? No es culpa tuya, ni tampoco de la comida, sino del concepto erróneo que tenemos de la palabra dieta. Si quieres llevar una vida saludable, pero sin sufrir ansiedad ni remordimientos en el caso de no lograr tus objetivos a la primera, échale un vistazo a la siguiente recopilación que te traemos para mantenerte en un peso saludable sin recurrir a dietas descabelladas.

¿A qué nos referimos al hablar de salud?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, salud implica un complejo que englobaría el bienestar físico, psicológico y social, el cual es susceptible de oscilar en el tiempo. Esto quiere decir que la dicotomía sano-no sano, sería una definición reduccionista que contempla exclusivamente la presencia o ausencia de enfermedad.

En este sentido, valdría decirse que, si bien un estado de obesidad avanzado incurriría en un malestar de las tres esferas de salud, no es algo permanente, siendo posible lograr un avance gradual a lo largo del espectro.

Es aquí donde entrarían en juego las dietas como tradicionalmente las conocemos: restricciones alimentarias por un periodo acotado de tiempo, que una vez superado significaría el retroceso a los perjudiciales estilos de vida que en un principio resultaron en la imposición de dieta. En consecuencia, este ciclo se vuelve recurrente, afectando a la salud en lugar de promocionarla:

  • Una dieta mal hecha produce efecto yoyó o rebote.
  • El apetito descontrolado genera ansiedad, dando lugar a atracones o en su defecto a un aumento del cortisol, hormona que ha sido relacionada con el aumento de peso.
  • Frustración al no poder disfrutar de eventos sociales o al producirse comparativas con el cuerpo de otras personas.

Delgadez no es sinónimo de salud

En base a lo anterior, es pertinente, afirmar que, para hacer una dieta no sostenible, lo mejor es no hacer nada, y es que como ya se recalcó en el XV Congreso Colombiano de Endocrinología celebrado el pasado 2019 en Pereira, el modo efectivo para combatir la obesidad es mediante una dieta equilibrada en combinación con dosis adecuadas de actividad física, una correcta hidratación y horas suficientes de sueño entre otras variables de vida saludable.

En esta opinión se insertaría la opinión de la Psicología, que añade el importante trabajo de la autoaceptación, al comprender que cada persona cuenta con una constitución corporal diferente, por lo que personas aparentemente delgadas podrían poseer un índice de grasa superior a personas teóricamente más anchas.

La conclusión de ambas visiones es que lejos de la errónea aceptación de las dietas, es preciso desarrollar una alimentación semanal saludable en la que prime la inclusión de nutrientes esenciales en su justa medida en función de las características físicas de la persona y de su nivel de actividad. Aunque sin olvidar que los caprichos puntuales no son negativos mientras no se conviertan en algo frecuente.

Del plato a la báscula

La dieta, no como restricción, sino como estilo de vida, ha de ser, por tanto, contemplado como la inclusión de todo tipo de alimentos en proporciones adecuadas. De modo que si tras una semana de platos saludables apetece comer un donut no haya remordimientos, aunque siempre recordando que es un alimento graso con calorías vacías, por lo que su abuso es perjudicial.

Lo positivo de todo esto es que la gran diversificación que han sufrido en los últimos la industria alimentaria y de restauración, permiten que la puesta en marcha de una alimentación saludable no se quede en la elaboración de tuppers en casa, sino que haya alimentos saludables en la carta para hacer vida social y que no haga falta cocinar.

Ensaladas, jugos, wraps o incluso jugoso pollo asado están al alcance de todo el mundo gracias a la concienciación cada vez mayor que se está promoviendo para evitar incidencia de enfermedad coronaria, diabetes u obesidad.

Esto último no es de extrañar, puesto que la salud en pleno siglo XXI es una materia de valor, para la cual el apoyo del mercado y de las nuevas tecnologías se hace cada vez más notable y asequible para todo el mundo.

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