Candidatura encantadora

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Miguel Rodriguez HortuaSon pocos los líderes políticos que logran impactar positiva y colectivamente el inconsciente de grandes multitudes sociales, sin recurrir al engaño a través de dadivas o promesas imposibles de cumplir.

En nuestra historia reciente se pueden destacar pocas figuras políticas, que por su liderazgo, carisma y elocuencia, han cautivado a grandes masas, razón por la cual se han convertido de inmediato en el blanco de flechas con veneno por parte de la prensa ultraderechista y de políticos que defienden los intereses mezquinos de los que se creen dueños absolutos del poder en Colombia.

La mayoría de estos destacados líderes han caído asesinados por el imperio de las mafias de la corrupción, que se resisten a perder el poder conquistado a base de mentiras, engaños, fraudes electorales y compra de votos.

Jorge Eliecer Gaitán: asesinado el 9 de abril de 1948, el caudillo del pueblo como solían decirle sus seguidores, se había convertido en un potencial peligro para el imperio oligárquico de la época, por sus proclamas contra la corrupción, la injusticia social, y por su propuesta macro de llegar a ser presidente; la reforma agraria integral. Gaitán era el líder popular que el pueblo reclamaba. Era el antídoto contra un régimen mezquino e intolerante y avaro.

Por seguir sus ideales en la década de los años ochenta fueron asesinados cuatro candidatos presidenciales: Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro Leongómez.

Para bien del país, líderes como: Antonio Navarro Wolf, Antanas Mockus y Sergio Fajardo, han logrado sobrevivir y derrotar las grandes maquinarias politiqueras y mostrar trascendentales resultados en sus administraciones en: Bogotá, Nariño y Antioquia. Al país y al mundo le han señalado, que se pueden ganar elecciones sin mentir y si comprar votos. Que los recursos públicos son del pueblo y para el pueblo.

En nuestro departamento del Huila, la prensa registra a diario noticias que dan cuenta de grandes cifras económicas provenientes de recursos estatales que han terminado en bolsillos de particulares, que ya están tras las rejas, y en el de otros que están siendo investigados.

Pero en medio de esas noticias desagradables surgen también las buenas que nos llenan de gran optimismo y fe en el futuro de nuestra ciudad capital.

Rodrigo Lara, el médico, por su forma de hacer política, su hoja de vida, por sus propuestas y su propio carisma, ha convertido su campaña en un encanto que cautiva, que atrae, que enamora.

Lara quiere seguir los pasos de Antanas Mockus en Bogotá, de Navarro en Nariño, y de Sergio Fajardo en Antioquia.

Por: Miguel Rodríguez Hortúa – miguel.rh12@hotmail.com

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