¡Apoyo a nuestros caficultores!

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¡El café de mi Huila!, palabras que mueven cada fibra de mi cuerpo y alegran mi corazón. Tan solo con pensarlo, llegan diversas imágenes a mi mente, ese colorido paisaje cafetero, las sonrisas y amabilidad de los caficultores recolectando los granos, las chivas y los camperos que transportan los sacos de café y el distintivo aroma de una taza de café a cualquier hora del día.

El café es uno de los productos más importantes del país y una marca reconocida a nivel mundial. Colombia es uno de los principales productores de café en el mundo, nuestro café se destaca por su excelente sabor y calidad. El café colombiano es un símbolo de la cultura y la economía del país, ha sido un elemento clave en la construcción de una industria responsable y sostenible.

La importancia del café colombiano se remonta a más de un siglo atrás, cuando el cultivo de café se convirtió en una fuente de ingresos y empleo para muchas personas en el país. Desde entonces, el café ha sido un elemento fundamental en la economía colombiana.

La mayoría de los productores de café en Colombia son pequeños agricultores que han adoptado prácticas sostenibles y han trabajado en estrecha colaboración con organizaciones internacionales para mejorar sus condiciones de vida. Nuestro café es un ejemplo de cómo un producto puede ser una fuente de desarrollo económico y social en un país.

Por los casi 3000 kilómetros de valles interandinos, desde el extremo sur hasta el norte de Colombia, habitan las más de 555.692 familias cafeteras del país. La gran mayoría viven en pequeñas parcelas o fincas cuyos cultivos de café en promedio, no superan las dos hectáreas.

Nuestros caficultores son personas con fuertes valores arraigados como el trabajo honesto, el esfuerzo, la dedicación permanente, una gran cultura de la calidad y estrecho vínculo entre tradición familiar y el mundo moderno; valores presentes en cada habitante de la zona cafetera y que han jugado un papel importante en el dinamismo de la región.

Las familias caficultoras unidas por sus principios de participación democrática, solidaridad, compromiso, búsqueda del bien común y desarrollo sostenible, conforman un capital social, estratégico y un modelo de paz para Colombia.

Esta cultura cafetera ha pasado de generación en generación, hoy los jóvenes y las mujeres siguen este modelo de vida, en busca de mejores y mayores maneras de inclusión en la actividad cafetera. Se trata de gente 100% dedicada a transmitir lo mejor de sí mismos en su actividad. Gracias a ellos podemos disfrutar del mejor café del mundo.

Históricamente las mujeres desempeñan un papel fundamental dentro de la industria cafetera colombiana, el 31% del total de los caficultores del país son mujeres (Según los más recientes datos del Sistema de Información Cafetera SICA). El rol de las mujeres ha sido indispensable para el desarrollo de la industria del café, actualmente ha ganado mayor relevancia en distintas áreas como la producción, la comercialización, el barismo y la catación.

Muchas mujeres han tomado el mando de fincas productoras de café donde antes no era común que ellas lideraran y eran delegadas únicamente a oficios como la recolección de los granos, excluyéndolas de cargos con mayor importancia. En ese contexto, el sector del café, poco a poco, se ha ido adaptando a los cambios sociales y a las nuevas dinámicas generadas por las luchas de muchos colectivos y por una transformación cultural dentro del país.

En el 2022 la Federación Nacional de Cafeteros presentó la línea de café de mujeres al mercado internacional, resaltando los aportes de las mujeres a la cadena de valor. A septiembre, con 5992 sacos de 70 kg, estas ventas superaron en 77% los 3390 sacos de las cafeteras en 2021. También ha crecido la participación de las mujeres en el gremio cafetero.

En las instancias de decisión gremial pasaron del 8% en 2014 al 22% en el 2022 en comités departamentales, y de 16% a 28% en los comités municipales. De otra parte, casi 13000 familias cafeteras se beneficiaron de acciones de empalme generacional y equidad de género. Y más de 15800 personas se beneficiaron de mejoras en vivienda, saneamiento básico y energización.

De igual manera, como fruto de una construcción colectiva, en la que las propias mujeres asumieron un papel determinante, la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) dio a la luz pública la política de equidad de género para la caficultura nacional, la primera para un gremio agrícola.

La “Política de equidad de género para la mujer caficultora” contribuirá a reducir las persistentes brechas entre hombres y mujeres que existen no solo en el sector cafetero, sino en el sector agrícola en general e incluso en otras esferas del país. Ningún otro gremio en el sector agrícola cuenta con una política similar, lo que pone una vez más a los cafeteros a la vanguardia en beneficio de la mujer caficultora.

Si de café seguimos hablando, en la actualidad, el mayor productor de café es el departamento del Huila, con más del 18% del total de la producción nacional, seguido de Antioquia, Tolima y Cauca. Durante los últimos 12 años, el departamento del Huila, se ha mantenido en el primer puesto de producción cafetera en Colombia, el trabajo mancomunado entre productores, institucionalidad cafetera, sector público y privado, entre otros, ha garantizado mantener este primer puesto durante todos estos años.

De los 37 municipios del Huila, 35 dependen su economía del café, estos municipios giran en torno a la cosecha cafetera. El departamento del Huila cuenta con 144895 hectáreas en café arábico de las variedades Castillo, Colombia, Caturra, Típica, Borbón y Tabi, más de 83000 familias y 100093 predios cafeteros, 53% de las exportaciones del Huila son de café, 74% de la población rural se dedica a la caficultura y genera más de 101000 empleos directos, representa el 8.8% del PIB del Huila y el 58% del PIB agropecuario.

El Huila concentra una producción cafetera estimada en 3.7 billones de pesos (datos del Comité Departamental de Cafeteros para 2022), y según cifras de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia para el año anterior, se logró una cosecha de 2.703.738 sacos de café excelso de 60 kg.

Se estima además según el Comité que en un futuro próximo se logre la renovación de 17 mil hectáreas de café, además bajar la edad de la caficultura, pasando de 5.5 años a 5.2 años, para generar una mayor productividad. Estas son algunas de las cifras que continúan consolidando a nuestro departamento como el mayor productor a nivel nacional, además desde hace 10 años nuestro café cuenta con Denominación de Origen.

El Huila hace parte del nuevo eje cafetero de Colombia en compañía de los departamentos de Tolima, Cauca y Nariño, a propósito, unidos aportamos el 49% de la producción nacional de café. Sin duda alguna nuestro departamento ha hecho bien la tarea en caficultura, las cifras nos respaldan.

En lo que corresponde al periodo de enero a julio del 2023, el gremio cafetero registró un descenso en la producción del 6%. Según las cifras, en este periodo se produjeron 5,9 millones de sacos de café, en comparación con los 6,3 millones del mismo lapso del año pasado. Ahora bien, las importaciones del café son otro de los rubros que ha tenido caídas.

Según la FNC, se estimó que en julio el ingreso del grano de otros países disminuyó en un 50%, respecto al año anterior. Esto, teniendo en cuenta que en el séptimo mes de 2022 las importaciones fueron de 171000 sacos, mientras que para este 2023 fue de 86000 sacos. Es decir que se han importado 85000 sacos menos. En circunstancias como las actuales, con precios a la baja, los caficultores disponen del Fondo de Estabilización de Precios, creado por ley en 2019, precisamente, para enfrentar crisis de precios.

En dicho fondo, no hay más de $300.000 millones y se necesitarían al menos 2 billones para que el productor lograra cubrir las pérdidas que supone invertir $1.550.000 por carga producida y solo obtener $1.300.000 al comercializarla.

El costo de insumos, mano de obra y demás importes lleva a que, por la baja en el precio internacional y en la tasa de cambio, los cafeteros reciban $130.000 por arroba y cuesta producirla $150.000 en promedio. Pérdida del 15% o más. Con justa razón, los caficultores convocaron una movilización en los próximos días, que aboga por estrategias para que los pequeños productores tengan un precio interno rentable; para recuperar las cooperativas cafeteras, detener las importaciones masivas de café y rechazar el sueldo del gerente de la Federación.

Vienen unas semanas activas para el café en medio de un ambiente enrarecido que rodea al sector. La preocupación por el precio es más válida que nunca. Podría ser el detonante de la cuarta crisis del café y la más dura de las vividas en los últimos 30 años por más de medio millón de familias cosechadoras.

Es justo reconocer que con el sudor, esfuerzo y sacrificio del gremio productor de café; se construyeron las principales bases para fundar un mejor país, colegios, puestos de salud, hospitales, inspecciones y comandos de policía, empresas bancarias, empresas de energía, carreteras, puentes y acueductos que aún son muestra del desarrollo y la pujanza con la cual el gremio cafetero forjó un país más próspero.

Triste leer a Don Segundo Salvador Rojas González, minifundista caficultor de la vereda Diamante Alto, del municipio de La Celia (Risaralda), manifestando que se encuentra “sometido a la extrema pobreza y esclavitud; obra de las potencias que lanzan las lluvias de pestes sobre los cultivos, para luego incrementar el costo de los insumos y venenos, posteriormente llega la rebaja en los precios para nuestro café, pero los insumos sí seguirán conservando el precio actual”. (Apartes de la carta enviada por Segundo Salvador Rojas al Presidente Gustavo Petro y al Gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón).

El gremio de productores de café de nuestro país, exige la unidad de la institucionalidad, que les brinden una solución a la problemática que los agobia.

Por: María Fernanda Plazas Bravo
Twitter: @mafeplazasbravo

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