Aliadas para «El Retroceso» I

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La ilusión que nos embargó a partir de ese martes 18 de Agosto de 2015, cuando se anunció públicamente con bombos y platillos en Neiva, con Presidente de la República a bordo, la firma del contrato de obra de la Autopista Neiva – Mocoa con el Concesionario “Aliadas para el Progreso”, como un proyecto de la Segunda Ola de Cuarta Generación, conocidas como las autopistas 4G y que estaría terminada en el año 2018, poco a poco se fue desvaneciendo, a punto que hoy, a escasos ocho meses de concluir el año de finalización de las obras, se corre el riesgo que el Gobierno Nacional le declare la caducidad del contrato y la megaobra se quede en el papel.

El Contrato de Obra No. 012 de 2015, fue firmado entre la Agencia Nacional de Infraestructura ANI y Aliadas para el Progreso S.A.S. bajo el esquema de Asociación Público Privada APP, conforme lo dispuesto en la Ley 1508 de 2012 y permitiría la construcción de 22 kilómetros de segunda calzada entre Neiva y Campoalegre, 36 kilómetros de variantes en los municipios de Campoalegre, Hobo, Gigante, Timaná, Mocoa, Villagarzón,  Puerto Caicedo, Betania 1 y Betania 2; mejoramiento y ampliación a un tercer carril de 18 kilómetros entre Hobo, Gigante y Garzón.

También 3,86 kilómetros de puentes y viaductos, además de la rehabilitación de la vía existente de 393 kilómetros. Bajo esta modalidad contractual se ha asegurado la construcción de infraestructura terrestre y fluvial el país en los últimos años, para el caso Neiva – Mocoa la obligación de mantenimiento y operación de la vía terminaría en el año 2040.

Después de la firma del acta de inicio el 23 de Septiembre de 2015, empezaron los tropiezos en la ejecución del contrato, primero fue la batalla jurídica por los túneles verdes de Neiva y Garzón, seguido por la “chambonada” de haber señalizado la vía sobre los huecos que esta presentaba, la palpable falta de mantenimiento, sumado a la atención rezagada de percances y derrumbes en la vía, lo cual provocó más de un accidente.

Salvo la obra de la variante sobre la vía al Juncal, es muy poco lo destacable de esta fantasma concesión, la cual se encuentra conformada por Carlos Alberto Solarte SAS (62,22%), CASS Constructores SAS (30,78%) y Latinoamericana de Construcciones S.A. (7%).

Con el paso del tiempo los incumplimientos fueron en aumento, al punto que hoy tiene 20 procesos por incumplimiento y 7 sancionatorios, además de las serias dificultades  financieras que atraviesa y que el mismo concesionario le ha notificado a la ANI, en las cuales, además de la insolvencia económica, reconoce que la banca no le quiere invertir recursos al proyecto vía financiación, luego que uno de sus socios resultara involucrado en el escándalo de ODEBRECHT, por el famoso caso de corrupción de la Ruta del Sol II.

En este oscuro panorama ocurre la tragedia anunciada, la caída de rocas sobre la vía en el sector de Pericongo, entre Altamira y Timaná, la cual aplastó un automóvil familiar, con el saldo trágico de un muerto y dos gravemente heridos, todos de una misma familia huilense, el lunes de retorno de semana santa, en momentos en que sólo había paso a un carril, por una anterior caída de rocas que se llevó parte de la banca, sin que hubiera generado por parte del Concesionario Aliadas la realización de obra alguna para mitigar el riesgo y mejorar las condiciones de la vía, por el contrario, siguieron permitiendo el paso de vehículos por el sector, en grave exposición de sufrir accidentes con heridos o muertos, sin plantear solución alterna alguna, pese a seguir recibiendo el porcentaje pactado de los dos peajes instalados sobre la vía.

La indignación nacional no se hizo esperar, luego de ver las imágenes en redes y medios de comunicación.

Por: José Ferney Ducuara Castro – josefeducuara@hotmail.com

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