Abuso sexual infantil, la peor pandemia

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El abuso sexual infantil es una de las formas de violencia más graves que se cometen contra los niños. El abuso sexual infantil no es un problema social y de salud reciente; es persistente y de proporciones epidemiológicas, que afecta la vida de los niños en todo el mundo, y los principales agresores son sus familiares.

Lamentablemente, el abuso sexual infantil se ha naturalizado a tal punto de convertirse en algo común, ignorado, subregistrado, negado, donde parece reinar la impunidad, la indiferencia y la ignorancia, el miedo y el silencio, los principales aliados del abuso sexual infantil.

¿Es la infancia feliz? ¿Es el hogar seguro para los niños y niñas? La respuesta debería ser sí, pero la realidad es otra. El hogar debería ser el lugar más seguro para los niños. Sin embargo, es precisamente en el hogar donde muchos niños viven una verdadera pesadilla, es el lugar menos deseado para muchos niños. Para ellos, regresar a casa no es motivo de felicidad sino de dolor, preocupación, miedo y de tristeza. Muchos niños están pidiendo a gritos, auxilio, pero parece que nadie escucha. Algunos niños están planeando estrategias, no para lograr sus sueños, sino para evitar ser golpeados, violados, insultados, humillados, etc. Muchos de estos niños se sienten solos y sin oportunidad. Hasta respirar se ha convertido en un peligro para ellos; buscan el escondite más seguro, pero no para jugar con sus amigos al escondite, sino para que sus agresores no los encuentren. Como dice Enrique Echeburúa y Paz de Corral: “El abuso sexual en la infancia es un fenómeno invisible porque se supone que la infancia es feliz, que la familia es protectora y que el sexo no existe en esa fase de la vida”.

Los niños están en una etapa de inmadurez y son dependientes de los adultos, quienes a su vez deberían brindar amor, protección, seguridad y todos los cuidados a los menores. Es así como las leyes internacionales y nacionales lo ha determinado (Convención internacional de los derechos del niño, derechos humanos, Código de infancia y adolescencia). El abuso sexual infantil es una clara vulneración a los derechos de los niños, a su integridad física, sexual y psicológica. Es inaceptable y reprochable el solo hecho de pensar que un niño tenga la culpa de ser abusado.

La responsabilidad siempre y sin duda alguna es del agresor y no de la víctima. Como señalan Glaser y Frosh, “en el caso de contacto sexual entre un niño y un adulto no hay necesidad de explorar su relación específica, porque los niños estructuralmente dependen de los adultos, es decir su dependencia es uno de los factores que los definen como niños. La actividad sexual entre un adulto y un niño siempre señala una explotación de poder”. Y luego agregan que «la dependencia es un elemento definitorio y necesario de la infancia, y los niños tienen el derecho de vivirla con confianza. La trasgresión de este derecho especial constituye siempre un abuso’

El abuso sexual infantil es una de las experiencias más traumáticas que pueda vivir un ser humano durante su infancia. Irene Intebi compara el abuso sexual infantil con «un balazo en el aparato psíquico”. Además, agrega que «produce heridas de tal magnitud en el tejido emocional, que hacen muy difícil predecir cómo cicatrizara el psiquismo y cuáles serán las secuelas”.

La pediatra Nadine Burke Harris explica como el trauma infantil afecta la salud de las personas durante toda la vida.

Las consecuencias por abuso sexual en la infancia son devastadoras, variadas y de diferentes niveles. Más del 80% de las víctimas reportarán consecuencias negativas (Echeburúa y Guerricaechevarría, 2000).

Diferentes autores y expertos en el tema coinciden en que el abuso sexual infantil es altamente traumatizante, interfiriendo con el desarrollo normal de los niños y produciendo consecuencias negativas a sus víctimas a lo largo de sus vidas.

Algunas de estas consecuencias pueden ser: depresión, ansiedad, miedo culpa, baja autoestima, aislamiento, búsqueda de experiencias sexuales tempranas, embarazo precoz, conductas de riesgo que incluye uso y abuso de drogas legales e ilegales, alcoholismo, múltiples compañeros sexuales cuando inician la vida sexual activa, trastornos alimenticios, ideación suicida, intentos de suicidio, suicidio, estrés postraumático, delincuencia, prostitución, cutting, etc. Todo esto es realmente doloroso para las víctimas de este flagelo, pero estas devastadoras consecuencias no solo afectan a la víctima de abuso sexual infantil y a su familia; también afecta a toda la sociedad.

Las personas suelen pensar que no es su problema si la víctima de abuso no es una persona cercana a sus afectos. ¡Qué equivocados están! La indolencia, la indiferencia y la ignorancia; el silencio y el miedo dan, al abusador más oportunidades, más tiempo y más víctimas inocentes.

La indignación sin acción no sirve de nada. Solemos lamentarnos cuando los medios de comunicación nos muestran dolorosos hechos de abuso contra nuestros niños, pero después pasa como si no fuera con nosotros. Muchas familias ni siquiera se toman la molestia de proteger a sus propios niños.

Un día leí: “Pequeñas intervenciones, grandes resultados”. Si usted empieza por investigar en relación al tema y ayuda a sus hijos, sobrinos, nietos; por pequeño que parezca, créame que estará haciendo mucho. Si usted deja el miedo, la indiferencia y el egoísmo y denuncia a esa familia, vecina o vecino que maltrata de cualquier forma a sus hijos, estará salvando una vida. Hay cosas que parecen pequeñas, pero al final resultan muy valiosas, y usted puede hacer la diferencia.

Todo problema familiar que involucre abuso sexual y maltrato contra un niño, deja de ser un problema de familia privado, y se convierte en algo público, y es nuestra responsabilidad actuar.

«Ante las atrocidades hay que tomar partido. La posición neutral ayuda siempre al agresor, nunca a la víctima. El silencio estimula al verdugo, nunca al que sufre.» Elie Wiesel (Nobel de la Paz 1986).

El 95% de los agresores sexuales son familiares, personas conocidas o cercanas a los niños. El abusador siendo una persona de la familia, cercano o conocido, se gana la confianza de todos fácilmente, y esto le permite tener acceso a los niños sin ningún problema. los abusadores manipulan a sus víctimas utilizando diferentes tácticas para silenciarlos logrando que los niños no cuenten nada sobre los abusos. Lamentablemente cuando un niño decide romper el silencio y cuenta lo que le está pasando, para los adultos resulta más fácil creerle al agresor y no a la víctima.

Le hemos fallado a nuestros niños. Los gobiernos no han podido enfrentar este fenómeno acertadamente. No hay, ni han podido diseñar programas efectivos y de alta calidad que produzcan resultados de alto impacto.

Veo con tristeza cómo muchas cosas que hacen, las realizan a la ligera y sin calidad. Se necesita una VERDADERA PREVENCIÓN, y mayor inversión, no campañas relámpago para una foto.

El sistema judicial definitivamente tiene enormes fallas, parece favorecer más a los agresores y no a las víctimas. En nuestro país, de los casos que se denuncian, el 97% queda en la impunidad.

Es hora de entender que el abuso sexual infantil es real y puede tocar la vida de nuestros niños. Una verdadera prevención es parte importante y fundamental no solo para evitar que un hecho de abuso ocurra, sino también para que los niños que estén siendo víctimas de este flagelo puedan hablar y recibir ayuda.

Es hora que usted prenda las alarmas, se prepare para proteger a sus niños. Es difícil garantizar que todas las personas sean seguras para nuestros niños, pero sí podemos trabajar y lograr tener espacios seguros para nuestros niños.

Si usted ha sido víctima de abuso sexual en alguna etapa de su vida, no se quede en el sufrimiento, busque ayuda; parece algo difícil de sanar y seguir adelante, pero la verdad es que no es imposible, y sí se puede lograr. Anímese a superar este trauma, anímese a alcanzar sus metas y sueños.

En el Huila de 2018 a junio de 2020 se registraron 1.631 casos abuso sexual en menores de los 0 a los 17 años.

En Neiva de 2018 a junio de 2020 se registraron 729 casos abuso sexual en menores de los 0 a los 17 años.

En Neiva el 87% de los agresores sexuales son familiares o personas cercanas a la víctima (padrastro, padre, vecino, abuelo, primo, tío, madre, otros familiares, cuidador, conocido, conocido sin trato, novio, exnovio, madrastra, cuñado entre otros.)

Por: Luisa Fernanda Suárez

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