9 de abril en el Huila

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La  modorra tropical de la  capital del Huila, ese viernes 9 de abril de 1948,  se vio alterada con las  noticias de la incipiente Radio Neiva de entonces, que daban cuenta del asesinato en Bogotá del líder del partido liberal, Jorge Eliécer Gaitán.

El ambiente general era ya tenso en el Departamento por  los hechos de violencia  en algunos pueblos como parte de la decisión de la Dirección Nacional Conservadora  de amedrentar la población liberal para que  no concurriera a las urnas,  y los debates de los gaitanistas en la Asamblea contra esa política. Fue así como la muerte el 28 de febrero del primer gobernador liberal, don Joaquín García Borrero, pasó  casi inadvertida, porque la mayor atención la daba el gobierno conservador al entierro de  un agente de  policía muerto en enfrentamiento con liberales en la zona rural. La  manifestación del silencio en Bogotá, presidida  ese  mes por Gaitán, había renovado la tensión entre liberales en la oposición y  conservadores en el gobierno, débilmente desafiada por el gobernador encargado Alberto Serrano Perdomo, enfrentado a una Asamblea departamental en la que tenían asiento  seis gaitanistas de los siete  liberales de esa corporación, quienes adelantaban agitados debates.

Esa  tensión fue el caldo de cultivo para la reacción popular  liberal  por el asesinato de Gaitán.

En Neiva, el joven agitador Asnoraldo Olarte encabeza  una manifestación de protesta del liberalismo en el parque Santander, en la cual lleva la palabra el dirigente Alejo Borrero, diputado gaitanista en la Asamblea, y  que rápidamente degenera en disturbios en los  cuales  pierde  la vida la joven  de 25 años Josefina Martínez Amaya, una mujer del pueblo que, enarbolando  una bandera roja se pone al  frente de  una masa enardecida que asalta  los comercios de los conservadores, y ataca la hacienda Matamundo del exgobernador conservador Max Duque Gómez, quien sufre  con su familia  graves vejámenes de las turbas. Pocas  horas después, sin embargo, el alcalde militar designado para enfrentar la situación, capitán Yañez Ariza restablece el orden público en la ciudad.

En  Algeciras, Aipe, Villavieja, Tello, La Plata y otros municipios de mayoría  liberal también  se  presentan manifestaciones  y disturbios, y en el primero de ellos, Algeciras, los liberales alcanzan a formar una “Junta Revolucionaria” integrada por José María, Chepe, Álvarez, Raúl Cortés y Víctor Manuel Molano Romero, disuelta en pocos días, mientras en La Plata es dinamitada la residencia del diputado  conservador Alejo Valenzuela Ramírez, con grave peligro para su madre.

En los días posteriores, en la Asamblea del Huila se producen candentes debates. El diputado  conservador Alejo Valenzuela ataca  a sus colegas  liberales,  especialmente a  su tocayo Alejo Borrero, por su participación en los hecho del 9 de abril  que tienen en la cárcel a simples campesinos mientras los agitadores de la ciudad andan libres; informa que  su padre fue asaltado y amenazado de muerte ese día en Neiva; denuncia el ataque a su residencia en La Plata con grave peligro para su madre; revela  que su tío, el sacerdote Pedro María Ramírez, fue martirizado en Armero por  las turbas liberales, y solicita enérgica acción del gobierno contra  los “nueveabrileños”, mientras el diputado liberal Jeremías Charry afirma que esos  hechos no son de  responsabilidad única de su partido, víctima desde  1947 de la persecución del gobierno conservador, partido que ante el asesinato  de su jefe y candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán sintió deseos de venganza, se  llenó de  odio y cometió delitos que él es el primero en  repudiar.

En tanto, en Garzón, se presentaban hostigamientos contra los jefes  liberales  Tulio Rubiano, Benigno Velasco y Luis Tamayo, “invitados” a abandonar  la ciudad, declarados por el  vocero de prensa clerical como “personas  no gratas” a Garzón, que “deberían tener  una pequeña dosis de vergüenza” para salir de ella.  Y en Teruel, Íquira, Palermo, Santa María y sus zonas rurales los liberales fueron “borrados” del  escenario político.  ·

La Asamblea, como las de todo el país. será cerrada el 9 de noviembre de 1949, con el Congreso Nacional, desapareciendo así todo vestigio de democracia,  y sobre Colombia cae la horrible noche de la violencia, desatada por la dirección  de  un partido con el fin de  eternizarse en el poder.

Por: Delimiro Moreno – morenodelimiro@gmail.com 

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